¿Cuánto contamina la red?
“¿Cuánto contamina internet? No es lo mismo enviar un millón de correos
electrónicos que un millón de cartas... Ni comprar un libro digital en lugar de
un libro en papel”. La pregunta se la planteó el periodista especializado en
innovación y cofundador de la revista Yorokobu, Marcus Hurst, y para
responderla reunió las investigaciones más recientes y detalladas al respecto.
Aunque no hay cifras definitivas, sí es posible hacerse una idea con
datos como estos: el Centro de Eficiencia Energética de las Telecomunicaciones
(CEET) de Australia calculó, en un estudio de 2013, que toda la industria de
telecomunicaciones produce 830 millones de toneladas de dióxido de carbono al
año (CO2), y según estimaciones de la consultora tecnológica Gartner, sólo
internet es responsable de emitir 300 millones de toneladas de CO2 anualmente
(“el equivalente al consumo de energía en Turquía y Polonia juntos”, escribe
Hurst).
El principal indicador para medir el impacto ambiental de internet es
cuantificar la energía que se utiliza para hacer funcionar la gran maquinaria
que compone la red. Aquí se tienen en cuenta los equipos con los que se accede
a internet, los centros de datos que almacenan y alojan los sitios web y las
redes de acceso (el cableado y las antenas que transportan los datos).
Al medir estos indicadores, el CEET de Australia concluyó que internet
consume entre el 1,5% y el 2% de la totalidad de la energía global, lo que
podría compararse con el quinto país que más contamina en el mundo. Un ejemplo:
sólo Google (a través de Gmail y You Tube) genera al año 1,68 millones de
toneladas de CO2, de los cuales 1,43 millones provienen de sus centros de datos
y oficinas.
“Después de los dispositivos, los centros de datos son los mayores
consumidores de electricidad. Para hacerse una idea de sus necesidades
energéticas: Facebook está construyendo uno en Prineville (Oregon) que tendrá
una capacidad de consumo de 78 megavatios, suficientes para proveer de energía
a 64.000 hogares”, escribe Hurst en un artículo publicado por el centro de investigación,
transformación e innovación de Barcelona, CCCB LAB.
El centro de la problemática son las fuentes de la energía que mueve
internet. Greenpeace ha señalado que gran parte de la energía de los centros de
datos es producida a partir de combustibles fósiles (principal fuente de
emisión de CO2) y centrales nucleares.
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